Verónica Cárcamo es un ejemplo de fuerza de mujer. Vive en su rancho en la Isla Costa donde nació, y se dedica a la pesca y recolección de mariscos. Cuida a su pequeño nieto y sale todos los días a recolectar jaibas de trampas que dejó algunos días atrás donde se maneja perfecto con todas las difíciles labores del mar. Cuando su hija era una pequeña bebé la envolvía en un plástico y la acurrucaba en la proa del bote para poder salir a trabajar bajo los climas hostiles de la Patagonia.