Los postes de ciprés son muy apreciados por su duración de más de cien años a la intemperie. Es una de las primeras actividades productivas en el territorio del Baker, a comienzos del 1900. Se cortan los árboles muertos, los que luego se arreglan con motosierra, dejando a la medida necesaria y sacando la corteza. Después se tiran con caballo y hombrean los postes, distancias que son cada vez mayores debido a la lejanía en que éstos se encuentran. Luego se van tirando los postes cerro abajo… una labor titánica cuando hablamos de cientos de ellos. Una vez abajo de la montaña, se transportan en un trineo tirado por bueyes a la ribera del río Baker.