Los ritmos son lentos, la impaciencia no existe en estos rincones. Las horas no importan, es el día o la noche, verano o invierno. Los pobladores viven al ritmo de la tierra y nada los podría estresar ya que saben que no tienen el control de las cosas ni de los eventos. Se es el mejor observador y existe una conexión con los ritmos de la naturaleza, que finalmente dictan el propio ritmo…